Esta semana, el pasado viernes 28, The Times publicaba la noticia de que el ayuntamiento de Torbay (al sur de Inglaterra) iba a destinar 30.000 libras esterlinas en un plan que tenía por objeto dar chanclas a la mujeres que vuelven a casa un poco borrachas y con grandes tacones. El plan se iniciará al inicio de las vacaciones de Navidad, cuando la proliferación de cenas de empresa hace que miles de personas salgan por las noches de fiesta.
También se podrán conseguir en el denominado "autobus de seguridad". Junto con las chanclas, en el presupuesto de 30.000 libras, asimismo se prevé la entrega de condones, alarmas antivioladores e información sobre seguridad personal.
Si bien para algunos es un derroche del dinero público, otros alaban el plan municipal, como es el caso de Leanne Thomas de 21 años quien afirma que le parece una gran idea dado que, muchas noches, cuando sale por los bares del puerto, ha de regresar a casa descalza porque le duelen los pies.
Y no me extraña en absoluto, en este país cuando se sale se bebe y mucho, cerveza principalmente. Lo normal, jueves y viernes, es irse al pub cuando se sale del trabajo, a las cinco o seis de la tarde y empezar a beber. Eso hace que uno esté tocado a las nueve y, como a las 11 y media o así, la melopea es de tal calibre que muchos se recogen. El pub es un sitio agradable, como el salón de casa de un lord inglés y la gente respeta escrupulosamente la prohibición de fumar. Quien quiera fumar sale a la calle, generalmente sin abrigo. A eso hay que añadirle que, en este país, cada jueves, viernes o sábado por la noche es como Nochevieja, o al menos, así se arregla la gente. Por las noches, la gente sale a beber y bebe arreglada, vestida de fiesta de noche de fin de año. Aparecen tacones imposibles, vestidos mínimos, joyas estrafalarias, peinados cuanto menos especiales y cerveza, mucha cerveza.
No me extraña en absoluto la noticia les repito, si bien en España no creo que hubiera ningún Ayuntamiento capaz de gastarse el dinero en dar chanclas a los juerguistas que regresan a casa tocados. Lo que me sorprende es que da igual que llueva o que nieve, un auténtico british usará chanclas e irá en camiseta de manga corta, impasible al frío. Si acaso con calcetines, el que es friolero. Más de una vez me he pertrechado de un buen abrigo y un par de bufandas para salir a la calle y me he visto sorprendido por ingleses en mangas de camisa e inglesas con minifalda y sandalias e, incluso, con las famosas chanclas. Ya saben amigos, para ser un british no se puede sentir frío, eso es cosa de los españoles.
También se podrán conseguir en el denominado "autobus de seguridad". Junto con las chanclas, en el presupuesto de 30.000 libras, asimismo se prevé la entrega de condones, alarmas antivioladores e información sobre seguridad personal.
Si bien para algunos es un derroche del dinero público, otros alaban el plan municipal, como es el caso de Leanne Thomas de 21 años quien afirma que le parece una gran idea dado que, muchas noches, cuando sale por los bares del puerto, ha de regresar a casa descalza porque le duelen los pies.
Y no me extraña en absoluto, en este país cuando se sale se bebe y mucho, cerveza principalmente. Lo normal, jueves y viernes, es irse al pub cuando se sale del trabajo, a las cinco o seis de la tarde y empezar a beber. Eso hace que uno esté tocado a las nueve y, como a las 11 y media o así, la melopea es de tal calibre que muchos se recogen. El pub es un sitio agradable, como el salón de casa de un lord inglés y la gente respeta escrupulosamente la prohibición de fumar. Quien quiera fumar sale a la calle, generalmente sin abrigo. A eso hay que añadirle que, en este país, cada jueves, viernes o sábado por la noche es como Nochevieja, o al menos, así se arregla la gente. Por las noches, la gente sale a beber y bebe arreglada, vestida de fiesta de noche de fin de año. Aparecen tacones imposibles, vestidos mínimos, joyas estrafalarias, peinados cuanto menos especiales y cerveza, mucha cerveza.
No me extraña en absoluto la noticia les repito, si bien en España no creo que hubiera ningún Ayuntamiento capaz de gastarse el dinero en dar chanclas a los juerguistas que regresan a casa tocados. Lo que me sorprende es que da igual que llueva o que nieve, un auténtico british usará chanclas e irá en camiseta de manga corta, impasible al frío. Si acaso con calcetines, el que es friolero. Más de una vez me he pertrechado de un buen abrigo y un par de bufandas para salir a la calle y me he visto sorprendido por ingleses en mangas de camisa e inglesas con minifalda y sandalias e, incluso, con las famosas chanclas. Ya saben amigos, para ser un british no se puede sentir frío, eso es cosa de los españoles.



