lunes 3 de octubre de 2011

FOR MEN’S ONLY 2. MÁS ALLÁ DEL ESPEJISMO

 

¿Cuestión de vocabulario? Tal vez. Irse de putas es algo soez, secreto, o como mínimo discreto, un asunto del que solo presumen los de abajo, y por lo general cuando van borrachos. Tener un programa, como diría Mario Benedetti, es digno de envidia, hasta de cierto respeto, de camaradería entre compañeros del mismo escalafón. Tener una querida, solo se permite a los jefes, o a los políticos, o a los hechos a sí mismos que han triunfado, o a los ricos en general. La situación es idéntica, pero el vocabulario la viste de un color muy distinto. Tampoco es igual que te digan it’s hundred dollars  (son cien dólares) que would you like a girlfriend for tonight? (quieres una novia para esta noche?) La carne puede ser la misma, pero el envoltorio cambia mucho. Tal vez por ello, los que pueden no pagan fulanas, sino que mantienen novias. No se habla de dinero, que es una ordinariez, se ofrecen o reclaman regalos, que siempre son bienvenidos, y son más bonitos que un billete con cara de George Washington. Si las excursiones al tocador de Holly Goligthly pagaban pajareras doradas, los paseos con las long legs, high hills de Saigón compran bolsos, y al rico o poderoso gusta más imaginarse que esa chica de la edad de su hija va con él por su capacidad de seducción (quien piense que se seduce sin regalos de algún tipo va listo…) que por su cartera. ¿Pero qué hacen las novias de pago después de conseguir tres bolsos de Hermés y cinco de Luis Vuiton? Pues lo lógico, venderlos.
Lua (seda) es una tienda pequeñita, de entrada estrecha y altas paredes. Se ubica en una calle poco transitada (si eso puede decirse de alguna calle en Saigón), en las proximidades del mercado de Ben Thanh.  En ella exhiben colecciones enteras de bolsos con los colores más fascinantes, como los de las heladerías italianas, malvas, azules turquesas o esmeraldas apastelados, rojo ingles, o amarillo cadmio naranja, últimos modelos en complementos, lo mismo que una larga lista de relojes de lujo, de mujer, claro. Un cartel dice en inglés, no vendemos, copias, el que tenga dudas al respecto o pretenda preguntar, que no entre. El cartelito, negro sobre blanco y mayúsculas, ya define de por sí el carácter de la dueña, mujer robusta, de dimensiones cúbicas, morena sin complejos, anteojos finos sobre cuyos y por encima de su hombro mira a casi todo el mundo que penetra su santuario de comercios devaluados. Habla un inglés australiano, del que presume como lo haría unos de esos personajes de Charles Dickens que ascendieron tras caminos de penuria desde el barro a los salones con arañas de cristal, fanfarroneando de su humildad. Y como sea que los que subieron desde muy abajo difícil lo tienen para perdonar su pasado, la mujeruca apenas si dirige la mirada a las mujeres vietnamitas que entran por primera vez, a menos que nombren a quien las recomendó.
Fuera de la tienda, en algún lugar lejano, oscuro despacho de obra, espacioso departamento de edificio de oficinas, asiento de avión internacional, o cómodo sofá de casa junto a su mujer, está el otro protagonista de la historia, el macho pagano, cuyo abanico de emociones va desde el aparentemente aburrido pero secretamente satisfecho y excitado por su "conquista", hasta el decepcionado por completo, que después de haber roto su matrimonio por un espejismo de dulces arrullos, despierta en manos de una vampira del verde elemento, una codiciosa de tiempo y dinero, ambiciosa y posesiva, tan celosa de todo lo que no le es propio como lo fue la anterior pareja o mucho más, una arpía que se camufló bajo la piel de cordero de las diferencias de costumbres o idiomas, y ya tarde, con la resaca del naufragio repetido, el pagano mira hacia atrás con arrepentimiento, al presente con amargura y al futuro, si se le ofrece, con un nunca más.

jueves 22 de septiembre de 2011

¿Cuánto se tarda en hacer una maleta?

Viajar da para muchas anécdotas y donde hay anécdotas hay posibilidad de hacer humor. Es el caso de un conocido de los monólogos, Luis Piedrahita, quien hoy dedica su atención a: ¿Cuánto se tarda en hacer una maleta?

Aquí va el vídeo:

jueves 15 de septiembre de 2011

The Feathers Inn, el mejor pub de Inglaterra

A country pub in a small village in rural England that gastro-ports diners back centuries with traditional British fare has been named the best in Britain.

Set high on a hilltop with an arresting view of the bucolic Northumberland and Tyneside countryside in the northwest of England, The Feathers Inn took top honors at the 2011 Great British Pub of the Year awards. The annual contest is organized by trade publication The Morning Advertiser.

Last week's win is the latest title for the Stocksfield tavern, helmed by a young couple who took over the pub just four years ago. Since taking over the kitchen, the Hedley-on-the-Hill eatery has enjoyed almost immediate success with mentions in The Good Food Guide 2009 as well as the Michelin Eating out in Pubs 2009 guide.

Using local ingredients and regional suppliers, the pub's dinner and Sunday lunch menus read like prose from a Jane Austen novel.

For example, a main course from the sample dinner menu - offerings change daily depending on seasonality - includes roast new season Minesteracres red leg partridge, roast potatoes, cabbage and bacon, chipolatas, bread sauce, fried bread crumbs, red currant jelly, watercress and game gravy. Minesteracres is a retreat center in Northumberland while chipolatas is a fancy word for thin, breakfast-style sausage. The main dish is listed as £15 (€17).

Then there's local rabbit saddle stuffed with black pudding, fondant potato, cream cider sauce, and buttered kale for £12 (€14).

Judges chose the pub for its "excellent food offer," drinks range and community focus.

Meat and fish are purchased from ethical suppliers, the restaurateurs say: animal welfare is a priority when choosing meat suppliers; the pub does not serve endangered species or fish in its breeding season.

In addition to locally sourced ingredients, the pub also serves a range of small-scale micro-brewed ales, lagers and bitters, whiskies and bourbons in an intimate setting with open fires and exposed brickwork.

While most of the reader reviews on TripAdvisor.com are positive describing the pub as cozy, unpretentious and the food "expertly cooked," a few diners expressed their disappointment over the ‘hype.'

"The food was reasonable in quality, but not quantity and overpriced. Probably won't visit again," wrote one reviewer in August.

Here are the other winners of the Great British Pub Awards:

Best Food Pub - the Old Inn, Holton, Somerset
Best Gastropub - The Feathers Inn, Hedley-on-the Hill, Northumberland
Best Family Pub - The Saddle Inn, Lea, Lancashire
Best Tenanted/Leased Pub - The Hare & Hounds, Corsham, Wiltshire
Best Freehouse Pub - The Carpenters Arms, Felixkirk, North Yorkshire
Best Community Pub - The Five Bells in Colne Engaine, Essex
Best Managed Pub -The Joshua Bradley, Gee Cross, Cheshire
Best Smoking Area - Ye Olde Whyte Lyon, Locksbottom, Kent
Best Live Music Pub - The Brickmakers, Norwich, Norfolk
Best Entertainment Pub - Ock 'n' Dough, Wellingborough, Northamptonshire
Best Sports Pub - The Globe Inn, Chichester, West Sussex
Best Cellar - The Hut in Uxbridge, Middlesex
Best Cask Beer Pub - Old Spot Inn in Dursley, Gloucestershire
Best Newcomer - Justin Brown from The Sun Inn, in Dummer, Hampshire
Best Turnaround Pub - The Half Moon, Putney, London SW15

Fuente: The Independent.

miércoles 14 de septiembre de 2011

LUCES Y SOMBRAS DE UNA ESTRELLA

                Leo los mitos sobre la protección solar y aprendo que pocos se acuerdan de resguardar los ojos tras unas adecuadas gafas que nos oculten de rayos de más de 400 nanómetros, los rayos UVA y UVB (en la nieve sí nos acordamos, que los rayos reflejados dejan ciego). Las camisetas mojadas, tan sexis, no protegen del sol y las cremas factor 30 no cubren el doble de las 15, sino un 4% más. Ponerse moreno antes de vacaciones no defiende del sol más que un factor 3 y los negros no están a salvo del cáncer de piel, el cáncer más frecuente en Estados Unidos.
                Mientras pienso en ello, recuerdo a las mujeres vietnamitas que conducen las motocicletas a 38 grados Celsius de temperatura parapetadas bajo gorros de tela, máscaras, gafas de sol, guantes a lo Gilda color carne, sandalias con calcetines que transforman sus pies en pezuñas de dos dedos y comprendo todo ese camuflaje que nada nos sorprendería si lo que quisiéramos es refugiarnos del frío. Y si por un momento llego a pensar que es debido a la conciencia que la población tiene de los perniciosos efectos de las radiaciones ultravioletas sobre el DNA, pronto me lo quitan de la cabeza los comentarios de mi mujer. Es solo una cuestión de estatus.
                En los países de escasez de rayo solar, el moreno define al triunfador, al narcisista, al deportista, al que dispone de medios económicos y tiempo para cuidar su imagen y su ocio, y proyecta una imagen de salud, de éxito. Por lo contrario, en países como Vietnam, y desde luego en Saigón, la ciudad del perpetuo verano, el tono de la piel disminuye conforme aumenta el estatus que se tiene o se desea aparentar. Pareces una camboyana, se sueltan para pincharse dos amigas. Y por las calles flotan sílfides de ojos gatunos montadas sobre sus zapatos, altas colinas, y se acarician la melena mientras dejan caer la cabeza a un lado y su blanca palidez refulge bajo la luna, los focos de los escaparates o la luz de neón, o son esas empresarias de figura recia, enjoyadas en piedras tan grandes como su ambición, tan llenas de aristas como su carácter, enfundadas en vestidos negros, el luto por su muy reciente difunta miseria, los zapatos brillantes que golpean el asfalto sin piedad, las voces prepotentes, cortantes, chabacanas, y sus pieles blancas. Y esos prejuicios no quedan tan lejos del sentir de los españoles, que hace menos de cincuenta años oían comentarios parecidos, y todo moreno era tenido por aceituno, mozárabe, camarero o recogeperas.