martes, 18 de agosto de 2009

La montaña amarilla

Dicen los chinos que hay que visitar 4 montañas en China: Taishan, Hengshan, Huashan y otra cuyo nombre no recuerdo (como véis, no las he visitado todas). Rocío, corrígeme si me equivoco.

Hoy, sin embargo, quiero hablaros de Huangshan (黄山, literalmente monte amarillo). Huangshan es una de esas estampas típicas de la pintura china: montes redondeados (a los catalanes, os recordará un poco a Montserrat), nubes baajas y niebla, acantilados espectaculares, bosques de bambú en la parte baja... Creo que nada mejor que una imagen para ilustrarlo.

Huangshan es una cordillera que se encuentra situada al sur de la provincia de Anhui, al este de China. Es una noche de tren desde Shanghai (algún día hay que hablar del transporte interno en China) o menos de una hora de vuelo. Es una de las zonas más turísticas de China y, al estar cerca del delta del Yangtsé (donde viven más de 100 millones de personas), eso quiere decir que puede estar lleno de gente.

En la parte baja, la temperatura es bastante cálida (la latitud es similar a Canarias) y hay una vegetación acorde con ello: bosques de bambú (éste fué mi primer bosque de bambú y apareció de repente, en medio de una vegetación más mediterránea), monte bajo...
El valle tiene, además, un montón de arroyos y lagos con nombre típicamente chinos (lago del dragón, la serpiente de dos cabezas...), pagodas y otros templos desperdigados que le confieren un toque muy relajante. Es una parte muy poco transitada de la montaña, puesto que la gente quiere ver la parte alta, los desfiladeros y los "mares de nubes".


Ir a la montaña en China es una experiencia muy diferente a España. De entrada, es mucho más doloroso para las rodillas: tienen todos los caminos marcados, empedrados (no se pisa la tierra apenas), las subidas tienen escalones de piedra... y puede ser mucho más cómodo: hay porteadores, telecabinas, barandillas para hacer la subida más llevaders (en algunos casos, para hacer la subida posible). En general, está todo muy indicado, delimitado y protegido. Sin embargo, alguna de estas "artificilidades" es espectacular.

Como podéis ver en esta imagen, espectacular lo es. También es poco apto para gente con vértigo y miedo a las alturas.

Lo que hace la fama de la montaña amarilla son sus amaneceres con niebla baja (foto del principio). La niebla queda atrapada en los desfiladeros dando una sensación de mares de nubes y una gama de colores impresionante a medida que se va levantando el sol (y en el este de China, eso es a las 5 de la mañana en otoño). La niebla va pasando de un color negro a grisáceo, para tomar tonos azulados y terminar en un blanco níveo. Es muy recomendable dormir en alguno de los albergues (carísimos, por cierto) de la parte de arriba, pegarse un madrugón y ver salir el sol. Eso sí, rodeado de un millar de personas. Si queréis evitar las multitudes, se puede ir a ver la niebla hacia el oeste que va cogiendo otros tonos: la espectacularidad está igualmente garantizada y os ahorráis la multitud.

Tras el madrugón, mejor irse directamente a recorrer el desfiladero por las escaleras de más arriba antes que haya un auténtico embotellamiento de gente. A mediodía, cuando se junta la gente que ha dormido arriba con la que sube, se vuelve realmente difícil caminar por los senderos. Eso por no mencionar la cantidad de chinos que querrán hacerse fotos con vosotros (sobretodo si sois occidentales, estáis solos y vais vestidos de naranja).

En resumen, una escapada de fin de semana muy recomendable desde Shanghai. Añadiendo un par de días más, se pueden visitar Hongcun y Xidi, dos pueblos tradicionales chinos catalogdos patrimonio de la humanidad por la UNESCO por sus canales y su arquitectura típica de la dinastía Ming (s.XV, más o menos). Y en algunas cosas, parece que, tristemente, se han quedado en esa época.

7 comentarios:

FAH dijo...

Muy buen post Marc. Me ha encantado y la verdad es q el sitio tiene una pinta fantástica. salu2.

Fernando López Fernández dijo...

Fantástica descipción. Enhorabuena

Pedja dijo...

Enhorabuena por el post, me ha encantado, gracias, un abrazo

Carlos dijo...

Me gustaría levantarme por la madrugada solitario a ver salir el sol,debe de ser precioso aquello,y me encantan las fotos.


un saludo!

carlinhos braun dijo...

Qué maravilla. Tiene que ser super bonito.

Aunque como dice "Carlos", lo bonito sería ver ese amanecer en solitario; o mejor aun, con la compañia apropiada..., y no me refiero a las cantidades ingentes de Chinos que has comentado, jajaja.
En fín, es su pais... y son muchos. Me imagino que más no se puede pedir.

Ahora, lo de ir por la pasarela esa... sin comentarios.

Abrazos

Rocío dijo...

Marc, ¿cuándo fuiste a Huangshan?

CusCus dijo...

En octubre, Rocío, por la fiesta nacional. Perdón, no vi el comentario hasta ahora.

A los que le gustaría ver el amanecer solos, haced lo que yo: equivocaos de camino. Nosotros nos plantamos en el lado equivocado de la montaña, solitos. No vimos el amanecer, propiamente dicho, pero a cambio, vimos los diferentes tonos de las nubes al salir el sol.